El refrigerante convencional de motor a base de etilenglicol (IAT) se tiñe de un verde amarillento fluorescente muy vivo — el líquido chartreuse resplandeciente dentro de un bidón translúcido. Este sistema de diseño embotella esa escena: un garaje oscuro y aceitoso de hormigón y gris acero, con el refrigerante brillando en contraste bajo una luz dura.
El plástico brillante, una sans condensada de advertencia de peligro y una cuadrícula de etiquetas automotrices definen el aspecto. Los botones se leen como fichas de etiqueta brillantes; las tarjetas son paneles de acero oscuro con lecturas verdes de alto contraste y bloques de etiquetas alineados a la cuadrícula.